TrasTEA: un cuento inclusivo
TrasTEA: un cuento inclusivo
En un cole bonito, con patio y escalera,
donde suenan risas, tizas y madera,
nació una idea con alas y corazón,
para niños y niñas con otra percepción.
—“¡Vamos a jugar!” —gritó el Dire Roberto—,
“¡pero que juegue todo el mundo, eso es lo correcto!”
Y así nació TrasTEA, un plan diferente,
valiente, sincero… para toda su gente..
Niños que a veces no hablan sin más,
que miran distinto y no quieren gritar,
que ordenan sus juegos, que sienten profundo,
que necesitan tiempo para entender el mundo.
—“Con apoyo y confianza” —decía Patri al pasar—,
“podemos ayudarles a crecer y avanzar.”
Y Ana añadía con mirada cercana:
“Con juego, alegría y rutina temprana.”
—“Que sepan elegir si quieren manzana,
que aprendan sus rutinas de lunes a mañana,
que puedan decir 'no quiero' o 'sí puedo',
y que todos los juegos sean de su ruedo”.
“Vamos a pintar zonas de confort,
poner pictogramas, hablar sin temor.
Que puedan decir ‘me molesta el ruido’,
que puedan sentir: "aquí soy querido.”
—“¡Vamos al Cine!”, —gritó Sandra risueña—,
“que aprendan también fuera de la escuela”.
Y Elena decía: “Montemos una feria,
que aprendan a comprar fruta de la buena.”
Y cuando crecían, les enseñaban a ir
por el cole sin perderse ni por un pasillo salir.
Aprendían a ordenar, a limpiar con cuidado,
a usar un horario, sentirse ocupados.
Porque un día serán grandes,
trabajarán o estudiarán.
Y hay que darles las herramientas,
para volar, como los demás.
Y también con sus compis, que es cosa de dos,
les enseñaban a mirar con otros ojos,
a decir “¿quieres jugar?”,
y a aprender que todos podemos ayudar.
Y Esther y Pablo lo apuntaban todo:
“Hoy saludó solo”, “hoy pidió agua”,
“hoy eligió sin ayuda su abrigo rojo.”
Y eso, amigos, era un buen logro.
—“Esto funciona”, —dijo la dirección—
“sigamos con alma, cabeza y corazón”.
Y pidieron recursos, formaron a maestras,
hicieron reuniones y hasta charlas abiertas.
Y al final el cuento —que no acaba, en verdad—,
los niños con TEA ya pueden soñar.
Porque en el Cole Lourdes, y en la FUHEM también,
TrasTEA les dice: “¡Aquí encajas muy bien!”
AULAS TEA DEL COLEGIO LOURDES